- Adictivo
- Gigantezco
- Detallado y hermoso
- Sumamente gratificante
- Variado y profundo
- Difícil
- No es para todos
- Control-breaker por momentos
Aunque en realidad es peor, porque en esos casos siempre hay un lugar al cual volver para sentirse seguro, a dónde escapar, o incluso aliados a los cuales recurrir en algún momento (tus amigos o familiares). En Boletaria, el reino inundado de demonios en el cual te sumerge el juego, no hay nadie para ayudarte. Nadie que te escuche gritar. Y todo está diseñado para matarte de forma brutal, rápida y dolorosa.
Los peligros a los que te enfrentás vienen en todos los colores y tamaños: trampas escondidas, esqueletos con katanas, gordos con alabardas gigantes, lobos, insectos venenosos, caballeros demoníacos, guardianes-pulpo y dragones escupe fuego voladores.
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Arriba: dragones-escupe-fuego voladores. Hay TRES de estos en el juego. TRES.
Todos ellos repartidos en 5 mundos diferentes y masivos, ideados de forma laberíntica, divididos a su vez en secciones más pequeñas protegidas por jefes enormes provenientes de los lugares más bajos del mismísimo infierno.
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Este jefe se auto-denomina The Penetrator ¿Entendés que el tipo se llama EL PENETRADOR?
Demon's Souls no es un hack-and-slasher. No tiene nada que ver con el Diablo ni ninguno de esos juegos que te dejan los dedos entumecidos de matar enemigos más débiles que vos. Este juego prefiere ponerte uno contra uno (o a veces uno contra 3) con cosas que pueden usar las mismas habilidades que vos, bancarse incluso más golpes que vos y abusar de las mismas técnicas que vos.
Cómo quieras enfrentarte a los horrores que te esperan es totalmente tu elección: un arsenal de hechizos, armas, equipo e items están a tu disposición para que los utilices de la manera más conveniente posible. Demon's Souls es un juego muy táctico realmente, y cómo te prepares antes de ingresar al próximo nivel de torturas y maquinaciones puede significar la diferencia entre la vida y la muerte, principalmente porque no tenés un botón de pausa con el cual acceder a tu inventario tranquilamente. Si, no hay botón de pausa. El juego sigue corriendo incluso cuando estás intentando acomodar tus pociones o cambiar de armas, de ahí la importancia de la preparación previa.
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¿Dónde estaba esa espada mata drago-? ¿Eh?
Toda elección tiene sus puntos a favor y en contra: una espada a dos manos y armadura pesada te permiten golpear fuerte y resistir mejor los golpes, mientras una armadura ligera y un arma corta son mejores para esquivar los ataques ajenos y contraatacar. Una varita o un talismán, por otro lado, son necesarios si planeas valerte de magia para derribar a tus oponentes, pero vas a tener que invertir en pociones de maná para no quedarte con el tanque vació en medio de una batalla.
El resultado de una pelea cualquiera puede ser tu muerte. Tu dolorosa y asquerosa muerte. Cuando esto pase (y te va a pasar seguido), perdés tu forma física y pasás a ser un espíritu, un alma. Cuando estás en este modo sos más resistente a los ataques enemigos, pero al mismo tiempo tu barra de vida se reduce a la mitad hasta que puedas recuperar tu cuerpo. Las únicas formas de hacerlo son utilizando un item muy raro (unas piedras raras), que brilla por su ausencia, o eliminando un jefe.
Acá es dónde empieza la joda.
Al morir, además de perder el 50% de nuestra vida, perdemos las almas demoníacas que habíamos recolectado hasta el momento y volvemos al punto de partida del nivel. Esas almas, que ganamos siempre que matamos un enemigo, son la moneda de cambio universal del juego. Sirven para mejorar nuestras habilidades, comprar equipo/hechizos/items o reparar piezas de armadura o armamento gastadas. A medida que vamos avanzando en la aventura y subiendo de nivel, costará más caro mejorar nuestras habilidades así como comprar o mejorar armas y armamento más poderosos, por lo cual necesitaremos acumular más almas.
El problema surge porque la única manera de juntar más almas es arriesgándote a perder las que ya acumulaste. No hay un banco dónde depositar las almas que tenés para luego ir a buscar más y el único lugar seguro en Boletaria es el Nexus, el nivel que funciona como punto de anclaje para todos los otros mundos. Aquí es dónde llegamos al comenzar el juego, pero la principal razón por la cual es seguro es la misma que lo hace un fiasco a la hora de recolectar almas: no hay demonios.
Si queremos almas, tenemos que salir a la jungla, y salir a la jungla significa arriesgarse a que las cosas salgan mal.
El sentimiento de acumular la cantidad necesaria de almas para subir un punto de habilidad en esa característica que tanto necesitás mejorar y morir en el camino de vuelta a casa es tan desgarrador que no se lo deseo ni a mi más ferviente enemigo.
Existe la posibilidad de recuperarlas, igual. Aunque como todo en Demon's Souls, no es fácil. La única forma de recuperarlas es volver inmediatamente al lugar dónde perdiste la vida, atravesando el nivel nuevamente desde el principio, con todos los muchachos a los que habías matado vivitos y coleando.
Si morís de nuevo en el camino, o decidís dejar el mundo, adiós almas.
Para resumir, terminás jugando la mayor parte de Demon's Souls como un fantasma o como un fantasma pobre.
Mejorás o te retirás, así de simple.
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¿No tenés ganas de darme una mano en vez de rascarte las bolas todo el día, amigo?
Existe la posibilidad de jugar el juego de manera online, y está muy bueno. No es un modo multijugador normal, sino que lo que hacés es conectar tu mundo al servidor general de Demon's Souls (puede ser el asiático o el norteamericano dependiendo de tu versión) y jugar el modo de un sólo jugador como lo harías normalmente pero con algunas diferencias sustanciales. Las más llamativas son los "espectros" de otros jugadores que se encuentran en la misma sección del mundo que vos y dan vueltas a tu alrededor pero sin afectarte, cada uno batallando por su propia existencia. Además, otros jugadores pueden dejar mensajes pre-fabricados en el piso para que otros los lean en sus propios mundos, dando pistas para ayudarlos en su travesía ("CUIDADO CON LA PIEDRA LA PIEDRA GIGANTE"). Siempre están los que prefieren poner postas falsas para cagarte la vida, pero un sistema de votación permite a cada jugador valorar si el mensaje les fue útil o no, y si de casualidad alguien vota positivamente por tu mensaje, tu barra de vida se llena automáticamente. Las manchas de sangre de que otro jugadores dejan al morir también son visibles si estás online, y podés activarlas para ver una animación de los últimos momentos de vida de ese jugador, lo que posiblemente te ayude a no morir de la misma manera.
Ah, y también existe la posibilidad de que otros jugadores te invadan para matarte sin que puedas hacer nada para evitarlo más que luchar contra ellos. Igual es de a uno a la vez, y llegado el momento también es posible que vos hagas lo mismo (o, al revés, que decidás ofrecer tu ayuda a los más necesitados para que te llamen a sus propios mundos)
El componente online de Demon's Souls es realmente admirable, interesante y fresco. Es verdad que es un arma de doble filo (teniendo en cuenta todo eso de las invasiones), pero jugar online te da la sensación -no, la certeza de que no estás solo. Alrededor del mundo hay otros tantos que están peleando contra esos mismos enemigos y batallando por sobrevivir a la misma situación que vos. Y eso es algo que vas a necesitar saber, porque la ambientación y el diseño de los niveles es espectacular, y puede llegar a plantar un sentimiento de abandono y soledad que pocos títulos han logrado imitar.
Cada paso puede ser el último, cada esquina oscura esconde tu próxima muerte y cada enemigo nuevo es una amenaza total y absoluta a tu cordura.
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¡¡¡¡¡ARRRRRRRRRRRGGGGGGGHHHHHHH!!!!!
Todos los niveles del juego son distintos y están cargados de personajes diferentes, cada uno con su propia aura, lo cual ayuda a mantenerte cautivo y expectante a lo que viene por mucho que te duela tener que enfrentarlo.
Demon's Souls se siente muy bien al momento de controlar las acciones o movimientos del personaje. Los controles son extremadamente precisos y es necesario medir cada golpe si querés sobrevivir lo suficiente para hacer alguna diferencia en la historia de Boletaria. Porque tu objetivo parece imposible hasta que lo lográs, y cuando eso pase todo el sufrimiento que pasaste va a parecer poco comparado con esa meta final que alcanzaste gracias a que no bajaste los brazos y simplemente te volviste un mejor jugador.
Precisamente porque el juego te odia como te odia, y porque todas las chances están apiladas en tu contra, el disfrute de cada victoria genera una euforia tal que vale la pena pasar esos malos tragos.
Tu propia habilidad es lo que determina si llegás lejos o no. La diferencia entre la primera vez que te enfrentas a un enemigo, y te caga a palos, y la segunda , dónde lo decapitas sin mucho problema, no está en tu equipo o tu nivel. Sino en tu experiencia real, en lo bueno que sos leyendo sus movimientos, midiendo sus ataques y ctuando en consecuencia.
Demon's Souls no te lleva de la mano, pero tampoco te empuja del barranco. Si moriste es porque la cagaste, no porque te cagaron. Y justamente porque cada error cuesta tan caro, es muy difícil que lo cometas dos veces. Esa es la razón por la que mejorás, esa es la manera de llegar al final... Al menos esa es la manera que propone Demon's Souls.
Cada vez que morís, aprendés un poco más. Y cada vez que aprendés un poco más, llegás más lejos. Es adictivo, muy adictivo (y algo masoquista también).
Demon's Souls es tan bello como oscuro, tan difícil como adictivo, y te castiga tanto como te recompensa. Es un juego perfectamente balanceado y armado que es complicado dejarlo (ya voy por mi segundo playthrough).
Puede que el modo online te confunda un poco, que intente disfrazar la cruda realidad que te envuelve... Sin embargo nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio. Demon's Souls es un juego sobre la soledad de un héroe que intenta hacer lo imposible. Tenés todas las de perder, y la mayoría de las veces va a ser así. Pero, a medida que el juego te castigue por tus errores, vas a mejorar. Y con cada paso adelante que tomes vas a descubrir un abanico nuevo de posibilidades que te van a atrapar aún más, mientras te adentras en un mundo tan bello como terrorífico que no vas a poder dejar... Que no vas a querer dejar.


